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Escribe que día y noche Mi mirada descansa sobre él
y permito estas contrariedades para multiplicar sus méritos.
Yo no recompenso por el resultado positivo sino por la paciencia
y el trabajo emprendido por Mí” (Diario, 86).

Tantas coronas habrá en su corona cuántas almas
se salvan gracias a su obra” (Diario, 90).


El beato padre Miguel Sopoćko (1888-1975)


“A los pies del Señor Jesús vi a mi confesor y detrás de él a un gran número de eclesiásticos de alto rango, con ropa que nunca había visto, salvo la visión. Y detrás de ellos varias clases de eclesiásticos; más allá vi una multitud tan grande que no pude abarcar con la vista. Vi saliendo de la Hostia estos dos rayos que están en la imagen, que se unieron estrechamente, pero no se confundieron y pasaron a las manos de mi confesor, y después a las manos de los eclesiásticos y de sus manos pasaron a las manos de la gente, y volvieron a la Hostia” (Diario, 344).

 

BEATIFICACIÓN DEL PADRE MIGUEL SOPOCKO


El 28 de septiembre de 2008, en el Santuario de la Divina Misericordia de Białystok (Polonia), se celebró la beatificación del Siervo de Dios, el padre Miguel Sopoćko, confesor y director espiritual de santa Faustina Kowalska, fundadora de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso. La Santa Misa de Beatificación fue presidida por el delegado papal Arzobispo Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

El arzobispo Ángelo Amato presidió el acto de beatificación, leyendo el decreto del Papa Benedicto XVI, promulgado en el Vaticano el 26 de septiembre de 2008.

“…con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que el Venerable Siervo de Dios el Presbítero Miguel Sopoćko, quien dedicó Su vida a difundir la Divina Misericordia dando ejemplo de santidad sacerdotal, se llame en adelante Beato y que pueda celebrarse su fiesta en los lugares y según las normas establecidas por la Ley, cada año, en el día de su llegada al cielo, el 15 de febrero.”



En la ceremonia participaron: el Nuncio Apostólico en Polonia, así como los más altos representantes de la Iglesia Polaca y de la Iglesia Lituana, cardenales y más de 100 arzobispos y obispos de Polonia, y unos 500 sacerdotes polacos y extranjeros. Estuvieron presentes numerosos representantes de muchas Comunidades religiosas tanto de mujeres como de hombres. El grupo más numeroso de religiosas era el de las hermanas de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso, junto con peregrinos de los 12 países donde se encuentran las comunidades de la Congregación.





Estuvieron presentes numerosos representantes de muchas Comunidades religiosas tanto de mujeres como de hombres incluyendo 100 Hermanas de la Congregaci ón de las Hermanas de Jesús Misericordioso y 10 Hermanos de la Comunidad de los Hermanos de Jesús Misericordioso de Vilna (Vilnius, Lituania). Junto con las Hermanas de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso vinieron peregrinos de 12 países donde se ubican las comunidades de la Congregación.




Asistieron también: El Presidente de la República de Polonia Lech Kaczynski y el último Presidente del Gobierno de Polonia en el Exilio, Ryszard Kaczorowski, así como el Mariscal del Parlamento de la República Polaca, diputados, autoridades de la ciudad, representantes del mundo científico y universitario, y representantes del Ejército Polaco.





Además, en la ceremonia participaron directamente unos ochenta mil devotos de la Divina Misericordia, y gracias a las transmisiones de la radio y la televisión polacas, un número incalculable de fieles en el mundo entero.







El Santo Padre Benedicto XVI, en la reflexión que predicó antes del rezo del Ángelus
del 28 de septiembre de 2008 celebrado con los fieles en Castel Gandolfo,
saludó a los asistentes a la ceremonia, diciendo:



Doy la bienvenida a los polacos aquí presentes en Castel Gandolfo. Mando mi saludo especial a los participantes de la ceremonia que en estos momentos se celebra en Polonia, en Białystok, – el acto de la beatificación del Siervo de Dios, el padre Miguel Sopoćko, que fue el confesor y padre espiritual de santa Faustina Kowalska. Por sugerencia suya, la Santa describió sus propias experiencias místicas y las apariciones de Jesús misericordioso en su conocido “Diario”.
También gracias a sus esfuerzos hizo pintar y transmitió al mundo la imagen con la frase: Jesús, en Ti confío. El Siervo de Dios fue sacerdote, profesor, educador y propagador del culto a la Misericordia Divina, y fue un hombre lleno de celo. Me uno a la alegría de la Archidiócesis de Białystok y Vilna, y de todos los fieles del mundo que aprecian el mensaje de Jesús Misericordioso. Seguramente de esta beatificación se alegra también, desde la casa del Padre, mi amado predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II. Fue él quien confió el mundo a la Divina Misericordia y por ello repito a todos su deseo: ¡Que Dios, rico en misericordia, os bendiga!”





Tumba con las reliquias del Beato padre Miguel Sopocko en el Santuario de la Divina Misericordia en Bialystok.


 

 

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