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“He aquí la ayuda visible para ti en la tierra.
Él te ayudará a cumplir Mi voluntad en la tierra” (Diario, 53).

“Su mente está unida estrechamente a Mi mente;
así que, quédate tranquila por Mi obra, no le permitiré equivocarse
y tú no hagas nada sin su permiso” (Diario, 1408).

 

EL BEATO PADRE MIGUEL SOPOCKO

En la misión de santa Faustina, la Divina Providencia designó un papel especial al confesor y director espiritual, el padre Miguel Sopoćko. En los años 1933-36, durante la estancia de sor Faustina en Vilna, Lituania (en aquellos tiempos Vilna pertenecía a Polonia), el padre Sopoćko fue una ayuda insustituible para el discernimiento de las vivencias interiores y visiones que tenía. Le pidió que escribiera el “Diario”, que ha resultado ser un documento de mística católica de un valor excepcional. En el “Diario”, se nos muestra también la santidad de la vida sacerdotal del Miguel Sopoćko y su aportación a la realización de las peticiones de Jesucristo.


El Beato padre Miguel Sopocko (1888-1975)

“Es un sacerdote según Mi Corazón. (...) por medio de él Me
ha complacido difundir el culto a Mi misericordia“ (Diario, 1256).

“Gracias a sus diligencias una nueva luz resplandecerá
en la Iglesia de Dios para el consuelo de las almas“ (Diario, 1390).


Gracias al empeño y a las gestiones que llevó a cabo el padre Sopoćko en Vilna, se pudieron realizar las peticiones del Señor Jesús: pintar la imagen de Jesús Misericordioso, su exposición para el culto público, la difusión de la Coronilla a la Divina Misericordia, emprender los primeros pasos para instituir la Fiesta de la Misericordia, y la fundación de la nueva congregación. Desde entonces, todas estas obras comunes de sor Faustina y el padre Sopoćko, alcanzadas con la oración y el sufrimiento, siguen irradiando por el mundo entero.



 
“Viendo la dedicación y el empeño del padre Sopoćko en este asunto, admiraba en él su paciencia y su humildad; todo esto costó no sólo mucho empeño y varios disgustos, sino también mucho dinero, y todo lo subvencionó el padre Dr. Sopoćko. Veo que la providencia Divina lo había preparado a cumplir esta obra de la misericordia antes de que yo lo pidiera a Dios. Oh, qué misteriosos son Tus caminos, Dios, y felices las almas que siguen la voz de tu gracia” (Diario, 422).

“Oh Jesús mío, Tú ves cuánta gratitud tengo para el padre Sopoćko que ha hecho avanzar tanto Tu obra. Esta alma tan humilde supo resistir todas las tormentas y no se desanimó por las contrariedades, sino que ha contestado fielmente a la llamada de Dios” (Diario, 1586).

“Esta bella alma que difunde en el mundo la obra de la Divina Misericordia es muy agradable a Dios por su profunda humildad” (Diario,1083).



“Mientras hablaba con el director de mi alma, vi interiormente su alma en gran sufrimiento, en tan tormento que son pocas las almas a las que Dios prueba con este fuego. Este sufrimiento se debe a esta obra. Llegará un momento en que esta obra que Dios recomienda tanto, parecerá ser completamente destruida, y de repente Dios intervendrá con gran fuerza para que dará el testimonio de la veracidad. Ella [la obra] será un nuevo esplendor para la Iglesia, a pesar de estar en ella desde hace mucho tiempo. Nadie puede negar que Dios sea infinitamente misericordioso; Él desea que todos lo sepan; antes de volver como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia. Cuando venga este triunfo, nosotros estaremos ya en la nueva vida, en la que no hay sufrimientos, pero antes tu alma será saturada de amargura al ver la destrucción de tus esfuerzos. Sin embargo esta destrucción es sólo aparente, ya que Dios no cambia lo que ha decidido una vez. Pero aunque la destrucción será aparente, el sufrimiento será real. ¿Cuándo sucederá esto? no sé; ¿cuánto tiempo durará? no sé” (Diario, 378).

“Jesús, después de todo, esta obra es Tuya, pues ¿por qué Te portas con él de tal modo que parece que se la dificultes, mientras exiges que la Ileve adelante?
Escribe que día y noche Mi mirada descansa sobre él y permito estas contrariedades para multiplicar sus méritos. Yo no recompenso por el resultado positivo sino por la paciencia y el trabajo emprendido por Mí” (Diario, 86).



 
“En sus inescrutables designios Dios permite a veces que quienes han emprendido los mayores esfuerzos por alguna obra, generalmente no gocen de los frutos de esta obra aquí en la tierra; Dios conserva todo su goce para la eternidad; pero, a pesar de todo, a veces Dios da a conocer cuánto le son agradables los esfuerzos de tales almas y aquellos momentos fortalecen las almas para los nuevos combates y pruebas. Ésas son las almas que más se parecen al Salvador el cual en su obra fundada en la tierra probó solamente amargura” (Diario, 1402).

“Jesús me ha dado a conocer cómo todo depende de Su voluntad, dándome una profunda serenidad respecto a toda esta obra. Escucha, hija Mía, aunque todas las obras que surgen por Mi voluntad están expuestas a grandes sufrimientos, sin embargo considera si alguna de ellas estuvo expuesta a mayores dificultades que la obra directamente Míala obra de la Redención. No debes preocuparte demasiado por las contrariedades. El mundo no es tan fuerte como parece, su fuerza es estrictamente limitada” (Diario, 1642-1643).



Los fragmentos de “Memorias” del padre Michał Sopoćko:

“Hay verdades que se conocen y de las que se oye y habla mucho, pero no se las comprende. Así fue conmigo en cuanto a la verdad de la Divina Misericordia. Tantas veces he mencionado esa verdad en homilías, he pen­sado en ella durante los retiros, la he repetido en las oraciones eclesiásticas, particularmente en los salmos, pero no entendía el significado de esa verdad, no me he adentrado en su contenido, que es el mayor atributo de la eterna actividad de Dios. Hacía falta una simple monja, Sor Faustina, de la Congregación de la Madre de Dios de Misericordia (las Magdalenas), que, llevada por la intuición, me habló de ella brevemente, y lo repitió muchas veces, impulsándome a examinar, estudiar y pensar en esa verdad a menudo.
(...) al principio no sabía muy bien de qué se trataba; escuchaba, descon­fiaba, meditaba, examinaba, pedía consejo a otros; sólo al cabo de unos años entendí la trascendencia de esa obra, la grandeza de la idea, y yo mismo me convencí de la eficacia de ese gran culto vivificador, que en realidad es antiguo, aunque está descuidado y exige en nuestros tiempos una renovación.
(...) El confiar en la Divina Misericordia, difundir el culto de esa misericordia entre otros, sacrificarle sin límite todos mis pensamientos, palabras y actos sin la menor sombra de buscarme a mí mismo, será la regla general del resto de mi vida, con la ayuda de esta infinita misericordia".



El padre Michał Sopoćko nació en Nowosady, en la provincia de Vilna. Entre 1910-1914 estudió teología en la Universidad de Vilna, estudios que continuó en Varsovia, donde se licenció también en el Instituto Superior de Pedagogía. Después de doctorarse en teología moral en 1926, fue padre espiritual en el seminario de Vilna. Recibió el doctorado superior (N. del T. título de habilitación) en 1934. Trabajó como profesor de teología pastoral en la facultad de teología, en la Universidad Stefan Batory en Vilna y en el Seminario Superior de Białystok (1928 -1962). Entre los años 1918 y 1932 fue capellán castrense del Ejército Polaco en Varsovia y en Vilna.
(véase El padre Sopocko – Biografía).

En los trabajos científicos que se publicaron del padre Sopoćko, él había sentado las bases teológicas para las nuevas formas del culto de la Divina Misericordia, que difundía con fervor realizando actividades sociales y de evangelización (véase los fragmentos del libro). Escribió cartas de formación para la primera comunidad de las hermanas, lo que supuso el inicio de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso. A continuación, redactó las constituciones de la nueva congregación según las reflexiones e indicaciones de sor Faustina. Escribió oraciones a la Divina Misericordia, basadas en los escritos de la Santa, que más tarde publicaría, después de la muerte de santa Faustina, con quien siguió en contacto hasta el final de su vida, llevó a cabo las tareas indicadas en las revelaciones de la santa con todo su empeño.



Miguel Sopoćko murió en Białystok (Polonia) el 15 de febrero de 1975, en olor de santidad, el día de San Faustino, patrono de sor Faustina. La casa donde el padre Sopoćko pasó el último periodo de su vida ahora pertenece a la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso. El piso del padre Sopoćko ha sido convertido en un museo dedicado al Beato.



LA CONGREGACIÓN DE LAS HERMANAS DE JESÚS MISERICORDIOSO - MUSEO
La casa de los últimos años y el lugar de la muerte del Beato padre Miguel Sopocko.


 
 

Casa de la memoria del padre Miguel Sopocko



El 26 de septiembre de 2008, Benedicto XVI con un decreto pontificio concedió al sacerdote Miguel Sopoćko – el fundador de la Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso – el título de Beato. 

 

 

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