10
página principal

“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir
a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias.
Ese recipiente es esta imagen con la frase: Jesús, en Ti confío”
(Diario, 327).

“Por medio de esta imagen voy a conceder muchas gracias,
por eso, que todas las almas tengan acceso a ella” (Diario 570).   

 

LA IMAGEN DE JESÚS MISERICORDIOSO
en Vilna (Vilnius), Lituania.


”Plock, Polonia, 22 de febrero de 1931.
Al anochecer, mientras estaba en mi celda, vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir, y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la túnica entreabierta en el pecho, salían dos rayos grandes: uno rojo y otro pálido. En silencio, atentamente miraba al Señor, mi alma estaba llena de temor, pero también de gran alegría. Un momento después, Jesús me dijo: Pinta un cuadro según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío.
(...) Prometo que el alma que venere este cuadro no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, en la hora de la muerte. (...) Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que este cuadro que pintarás con pincel, sea bendecido con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia. Deseo que los sacerdotes proclamen la gran misericordia que tengo para las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a Mí.
(...) Una vez, cansadísima por las múltiples dificultades que tenía por el hecho de que Jesús me hablaba y exigía que fuese pintado el cuadro, decidí firmemente, antes de los votos perpetuos, pedir al padre Andrasz que me liberara de estas inspiraciones interiores y de la obligación de pintar el cuadro.
Al escuchar la confesión, el padre Andrasz me dio la siguiente respuesta: “No la dispenso de nada, hermana, y no le está permitido sustraerse de estas inspiraciones interiores, sino que debe decir todo al confesor, eso es necesario, absolutamente necesario, porque de lo contrario se desviará del buen camino a pesar de estas grandes gracias del Señor. De momento usted se confiesa conmigo, pero ha de saber que debe tener un confesor permanente, es decir, un director espiritual”.
(...) Me afligí muchísimo. Pensaba poder liberarme de todo y había pasado todo lo contrario: una orden clara de seguir las peticiones de Jesús. Y otra vez el tormento porque no tenía un confesor permanente.
(...) Sin embargo, la bondad de Jesús no tiene límites, me prometió ayuda visible en la tierra y la recibí poco después en Vilna (Vilnius), Lituania. En el padre Sopocko reconocí esa ayuda de Dios. Le había conocido en una visión interior antes de llegar a Vilna. Un día lo vi en nuestra capilla entre el altar y el confesionario. De repente en mi alma oí una voz: “He aquí la ayuda para ti, visible en la tierra. Él te ayudará a cumplir Mi voluntad en la tierra” (Diario, 47-50).

La obra encargada a sor Faustina por el Se ñor Jesús fue imposible de realizar en términos humanos porque no tenía conocimientos básicos de creación artística. Sin embargo, quería cumplir la Voluntad de Dios e intentaba pintar el cuadro sola, pero su gran esfuerzo no superó su poca destreza.

Los apremios del Señor Jesús y la desconfianza de los confesores y los superiores causaban un gran sufrimiento a sor Faustina. Durante su estancia en Plock (unos 3 años) y en Varsovia, siguió pensando en el incumplido deseo del Señor Jesús, que le hizo sentir la gran importancia que tenía en los planes divinos la misión que le había asignado.

“De repente vi al Señor que me dijo: Has de saber que si descuidas la cuestión de pintar este cuadro y de toda la obra de la Misericordia, el día del juicio responderás por un gran número de almas” (Diario, 154).

Despu és de profesar sus votos perpetuos, sor Faustina fue trasladada a la casa conventual de Vilna (25 de mayo de 1933). Aquí encontró la ayuda prometida anteriormente: el confesor y director espiritual, el p. Miguel Sopocko, que intentó realizar los deseos del Señor Jesús.

“Más bien por la curiosidad de cómo iba a salir el cuadro que por la fe en las visiones, pedí al pintor Eugenio Kazimirowski que pintara el cuadro” (padre Sopocko, Memorias).

El cuadro con la imagen de Jesús Misericordioso nacía en un ambiente lleno del misterio de los milagros Divinos: las experiencias místicas vividas por Santa Faustina. El padre Miguel Sopocko le dio a conocer al pintor de forma parcial la misión de sor Faustina y le comprometió a guardar el secreto. Este pintor (véase Kazimirowski), muy apreciado y muy culto, renunció a su propia concepción artística para representar detalladamente lo que relataba sor Faustina, quien estuvo yendo al estudio del pintor (por lo menos) una vez a la semana, durante medio año, para añadir los detalles e indicar los errores. Quería que la imagen de Jesús Misericordioso fuera igual a la imagen revelada en sus visiones.

En el proceso de pintar el cuadro participó activamente el p. Miguel Sopocko, el fundador
de la obra, quien, a petición del pintor, posó para el cuadro vistiendo un alba. El tiempo pasado juntos dedicado a pintar fue una oportunidad para una interpretación más profunda del contenido del cuadro. Las cuestiones discutibles las resolvía el mismo Señor Jesús (Diario 299; 326; 327; 344). Muy significativa fue la conversación que mantuvo sor Faustina con Jesucristo sobre
el cuadro pintado:

“... cuando estaba en el taller de aquel pintor que pintaba el cuadro, vi que no era tan bello como es Jesús. Me entristecí mucho por eso, sin embargo, lo oculté profundamente en mi corazón. (...) la Madre Superiora se quedó en la ciudad para arreglar algunos asuntos, yo volví sola a casa. En seguida fui a la capilla y Iloré muchísimo. Le dije al Señor: ¿Quién Te pintará tan bello como Tú eres? De repente oí estas palabras: No en la belleza del color, ni en la del pincel, está la grandeza de este cuadro, sino en Mi gracia” (Diario, 313).

De esta conversación emana la sinceridad de la persona a la que le había sido concedida una gracia sobrenatural y que en sus vivencias místicas vio la belleza del Salvador Resucitado (véase las Memorias - p. Sopocko). El Señor Jesús muchas veces se aparecía a sor Faustina en la forma en la que está mostrado en el cuadro (Diario 473; 500; 851; 1046; 1565) y también, en repetidas ocasiones exigió que ese cuadro fuese expuesto para la adoración pública. Eso demuestra que el Señor Jesús aceptó la imagen pintada en el cuadro, santificándolo con su viva presencia.

Gracias a los esfuerzos del p. Sopocko, desde el 26 hasta el 28 de abril de 1935, durante
las celebraciones finales del Jubileo de 1900 años de la Redención del mundo, en la Puerta del Amanecer, en Vilna, la Imagen del Misericordioso Salvador por primera vez fue adorada
por una multitud de fieles que participaban en las oraciones. Esa celebración coincidió con
el primer domingo después de la Pascua, Sor Faustina participó en ella, y la homilía sobre
la Divina Misericordia fue predicada por el padre Sopocko, tal como lo había exigido Jesús.

“Durante tres días la imagen estuvo expuesta al público, y recibió la veneración pública porque había sido colocada en la Puerta del Amanecer en lo alto de un ventanal, por eso se la veía desde muy lejos. Durante esos tres días en la Puerta del Amanecer fue celebrada con solemnidad la clausura del Jubileo de la Redención del Mundo, el décimo noveno centenario de la Pasión del Salvador. Ahora veo que la obra de la Redención está ligada a la obra de la misericordia que reclama el Señor” (Diario, 89).

“Cuando esta imagen fue expuesta, vi un movimiento vivo de la mano de Jesús que trazó una gran señal de la cruz. Por la noche del mismo día (...) vi que la imagen estaba pasando sobre una ciudad y aquella ciudad estaba cubierta de redes y de trampas. Jesús, al pasar cortó todas las redes...” (Diario, 416).

“Cuando estaba en la Puerta del Amanecer durante las celebraciones en las cuales fue expuesta esta imagen, estuve presente durante el sermón que predicó mi confesor [M. Sopocko]; el sermón fue sobre la Divina Misericordia, fue el primero de los que exigía el Señor Jesús desde hacía mucho tiempo. Cuando empezó a hablar de esta gran misericordia del Señor, la imagen tomó un aspecto vivo y los rayos penetraron en los corazones de las personas reunidas, pero no en grado igual, unos recibieron más y otros menos. Una gran alegría inundó mi alma viendo la gracia de Dios” (Diario, 417).

“Cuando terminaba el oficio y el sacerdote tomó el Santísimo Sacramento para impartir la bendición, súbitamente vi al Señor Jesús con el mismo aspecto que tiene en esta imagen. El Señor impartió la bendición y los rayos se extendieron sobre el mundo entero. Vi una claridad inaccesible en forma de una habitación de cristal, tejida de ondas de luz impenetrable a cualquier criatura o espíritu. En la claridad había tres puertas y en ese instante Jesús, con el mismo aspecto que tiene en la imagen, entró en aquella luz a través de la segunda puerta, al interior de la claridad” (Diario, 420).


Las celebraciones de la Puerta del Amanecer en Vilna fueron para sor Faustina una se ñal y el cumplimiento de las gracias anunciadas anteriormente – una manifestación pública de la fuerza enorme de la Divina Misericordia.


 

La vista actual de la capilla y la galer ía de la Puerta del Amanecer
SANTUARIO DE LA MADRE DE DIOS DE LA MISERICORDIA
La Puerta del Amanecer (Ausros Vartai), Vilna (Vilnius), Lituania (véase Los Iconos)


En la posterior correspondencia con el p. Sopocko sor Faustina escribe: “Dios me hizo conocer que estaba satisfecho con lo que ya se había hecho; sumergiéndome en la oración y en la cercanía de Dios sentí en el alma una paz profunda por la totalidad de esta obra. (...) Y en lo que se refiere a esas imágenes (copias pequeñas), (...) La gente las adquiere, poco a poco, y unas almas ya han recibido la gracia de Dios que ha fluido de esa fuente. Como todo, también esto va a ir lentamente. Las imágenes no son tan bonitas como el cuadro grande. Las compran aquellos a los que atrae la gracia de Dios” (fragmento de la carta de Cracovia, 21 de febrero 1938).

El 4 de abril de 1937, con el permiso del Metropolitano de Vilna, el Arzobispo Romuald Jalbrzykowski, el cuadro del Salvador Misericordioso, de Jesús Misericordioso, fue bendecido y colocado en la Iglesia de San Miguel de Vilna, al lado del altar principal. Aquí, hasta el 1948, fue expuesto en un impresionante marco dorado, y emanaba su aire de santidad. Era venerado
y los fieles donaban exvotos por las gracias concedidas. El culto a la Divina Misericordia se difundía de forma rápida, llegando a las zonas fuera de Vilna. De forma inexplicable, a pesar de las limitaciones, llegaba a millones de personas en el mundo entero.

A causa de las operaciones militares (1939-1945) el cuadro de Jesús Misericordioso se encontró en el territorio de la Unión Soviética y por unas decenas de años fue inaccesible para los peregrinos. A pesar de los muchos peligros (durante muchos años estuvo escondido en un desván, enrollado varias veces, guardado en la humedad y en el frío; inhábilmente restaurado), gracias a la Providencia Divina, milagrosamente perduró  a la época del comunismo.



Durante su peregrinación a Lituania, el 5 de septiembre de 1993, delante de la imagen de Jesús Misericordioso de Vilna estuvo rezando el Papa Juan Pablo II. En su discurso para los fieles llamó al cuadro:

“IMAGEN SANTA”




El primer cuadro con la imagen de Jes ús Misericordioso es venerado en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna desde el año 2005.





La Adoración Perpetua en el Santuario de la Divina Misericordia en Vilna.



En la historia de las revelaciones se conoce sólo este caso: cuando el Señor Jesús deseó que se pintara un cuadro con Su imagen e indicó su representación plástica. Después de que el cuadro había sido pintado, el Señor reiteradamente reveló a Santa Faustina su viva presencia en la figura que había sido pintada en el cuadro. Además prometió gracias especiales a los adoradores de la imagen, le dio un valor religioso extraordinario.


“Ofrezco a los hombres un recipiente con el
que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias.
Ese recipiente es esta imagen con la frase: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

 “Por medio de esta imagen voy a conceder muchas gracias,
por eso, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario 570).

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá.
También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos,
sobre todo, a la hora de la muerte” (Diario, 47).

 “Los dos rayos [de la imagen] significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza (...) Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la mano justa de Dios” (Diario, 299).


"Cuando empezó a hablar [padre Sopocko] de esta gran misericordia del Señor, la imagen tomó un aspecto vivo y los rayos penetraron en los corazones de las personas reunidas...” (Diario, 417).




 “DESEO QUE EL MUNDO ENTERO CONOZCA MI MISERICORDIA” (Diario 687).



De lo que dijo el padre Sopocko (grabado en una cinta magnetofónica) resulta que dejó
a sor Faustina una libertad total en la cooperación con el pintor. Al mismo tiempo en estas declaraciones y en sus escritos confirma personalmente que el cuadro había sido pintado exactamente según las indicaciones de la Santa.
El hecho de que la imagen del cuadro sea exactamente del mismo tamaño que la figura del Sudario de Turín demuestra el cuidado extraordinario en transmitir la Santa Imagen del Salvador grabada en la memoria.


Fragmento de Santo Sudario de Turín – ANIMACIÓN


 

 

MÁS ADELANTE >> Los cuadro de Jesús Misericordioso en Cracovia Lagiewniki (Polonia)

<< Vuelta al índice
www.misericordia-divina.com

arriba

 

 

Derecho de autor reservado. © La Congregación de las Hermanas de Jesús Misericordioso.
Los textos se pueden copiar exclusivamente incluyendo el nombre completo
de la fuente del origen del texto y el link a la página web: www.misericordia-divina.com