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Fragmentos del homilía pronunciada por del Juan Pablo II en el día de la canonización de Sor Faustina:

"(...) La canonización de Sor Faustina tiene una elocuencia particular: con este acto quiero transmitir hoy este mensaje de la Misericordia al nuevo milenio. Lo transmito a todos los hombres para que aprendan a conocer cada vez mejor el verdadero rostro de Dios y el verdadero rostro de los hermanos.
(…) Faustina, don de Dios a nuestro tiempo, don de la tierra de Polonia a toda la Iglesia, concédenos percibir la profundidad de la Misericordia Divina. (...) Que tu mensaje de luz y esperanza se difunda por todo el mundo, mueva a los pecadores a la conversión, elimine las rivalidades y los odios, y abra a los hombres y las naciones a la práctica de la fraternidad".

Fuente: http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/2000/documents/hf_jp-ii_hom_20000430_faustina.html


EL MENSAJE DE LA DIVINA MISERICORDIA


A Santa Faustina, monja polaca de la Congregación de la Madre de Dios de Misericordia, que infinitamente confiaba en Dios, el Señor Jesús le confió una gran misión: difundir el Mensaje de la Misericordia al mundo entero. Su vocación era comunicar las nuevas oraciones y formas de rendir culto a la Divina misericordia que han de recordar al hombre la verdad de fe olvidada sobre el amor misericordioso de Dios a cada ser humano. En el mensaje transmitido, Dios misericordioso se revela en Jesucristo Salvador como el Padre de amor y misericordia, especialmente para los infelices, perdidos y pecadores.


Santa  María Faustina Kowalska (1905-1938)

“Tú eres la secretaria de Mi misericordia; te he escogido
para este cargo en ésta vida y en la futura” (Diario, 1605).

“... tu misión es la de escribir todo lo que te hago conocer
sobre Mi misericordia para el provecho de aguellos
que leyendo estos escritos, encontrarán en sus almas consuelo
y adquirirán valor para acercarse a Mí” (Diario, 1693)

“Hoy te envío a tí a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla con Mi Corazón misericordioso (...) Antes del día de la justicia envío el día de la misericordia” (Diario, 1588).

El Salvador desea que en el Mundo entero se conozca la misericordia Divina, que cada hombre se dirija a Él con confianza, descubra la belleza y la riqueza de la caridad cristiana. Para ese fin sirven las nuevas formas de rendir el culto a la Divina misericordia, y las promesas relacionadas con ellas.

“Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá” (Diario, 1578).



La esencia de la devoción a la Divina Misericordia consiste en la actitud de confianza en Dios, en el deseo de cumplir Su voluntad, y en el hecho de ejercer la misericordia al prójimo confiándolo al infinito amor de Dios y su bondad. También son una condición para que se cumplan las promesas que el Señor Jesús asocia a las nuevas formas de culto de la Divina Misericordia.

“He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien” (Diario, 1520).

“La conversión y la perseverancia son las gracias de Mi misericordia” (Diario, 1577).



LAS NUEVAS FORMAS DE CULTO DELA DIVINA MISERICORDIA


LA IMAGEN DE JESÚS MISERICORDIOSO

El 22 de febrero de 1931, el Señor Jesús se reveló a sor Faustina en su celda del convento de Płock (Polonia). Fue allí donde le encomendó que pintara un cuadro, tal como Él se le había presentado en la visión.

“Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y luego en el mundo entero. Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. (...) Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel, sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras” (Diario, 47-49).

“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío” (Diario, 327).

“Por medio de esta imagen voy a conceder muchas gracias, por eso, que todas las almas tengan acceso a ella” (Diario, 570).



LA FIESTA DE LA MISERICORDIA

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas, especialmente, para los pobres pecadores. En este día (...) derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En este día están abiertas todas las compuertas Divinas a través de las cuales fluyen las gracias. Que ningún alma tema acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como escarlata” (Diario, 699).

“Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restau­ración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esta alma en toda su plenitud” (Diario, 1448).



LA CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA

La Coronilla a la Divina Misericordia la dictó el Señor Jesús a sor Faustina en Vilna (Lituania) los días 13-14 de septiembre de 1935 como una oración que debe ser rezada para alcanzar la gracias de la misericordia de Dios para los pecadores.

“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mi voluntad” (Diario, 1731).

“Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita” (Diario, 687).

“Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando delante de un agonizante en rezada esta coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma” (Diario, 811).

“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso” (Diario, 1541).

Para rezarla, con las cuentas del rosario. “Al comienzo:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

En las cuentas grandes (1 x): Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.
En las cuentas pequeñas (10 x): Por Su dolorosa pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Al finalizar (3 x): Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros y del mundo entero” (Diario, 476).



LA HORA DE LA DIVINA MISERICORDIA

En octubre de 1937, en Cracovia (Polonia), el Señor Jesús pidió a Sor Faustina que se le rinda honor en la hora de su muerte, aunque sólo sea por unos momentos, para unirse con Él en la oración, recurriendo con súplicas a los valores y méritos de Su Pasión.

“Deseo que conozcas más profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas, y tú comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su salvación. Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente:
Oh, Sangre y Agua que brotaste del Coraz ón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío” (Diario, 187).

”A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en el abandono que sentí o sufrido en el momento de Mi agonía. Ésta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré penetrar en Mi tristeza mortal. En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión...” (Diario, 1320).

“...cuántas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y especialmente para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma. En esta hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás. En esta hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia.
(...) en esa hora procura rezar el V ía Crucis, y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración, allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante. Exijo el culto a Mi misericordia de cada criatura...” (Diario, 1572).

“En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas; no he excluido a ninguna” (Diario, 1182).



LA PROPAGACIÓN DE LA DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA
– OBRAS DE MISERICORDIA

“...haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falte. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz. (...) Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí misma, sino que las irradia sobre otras almas. A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa...” (Diario, 1074-1075).

“A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen” (Diario, 1521).

“Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera - la acctos, la segunda - la palabra, la tercera - la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia” (Diario, 742).


LA NUEVA CONGREGACIÓN

Sor Faustina trató de conocer el plan Divino de crear una nueva Congregación religiosa. Con esta intención ofreció a Dios muchas oraciones y muchos sufrimientos. En junio de 1935 en Vilna (Lituania) anotó:

“Dios exige que hubiera una Congregación que proclama la Divina misericordia y la implorase para el mundo” (Diario, 436).

“Impetrarán incesantemente la Divina misericordia para sí y para el mundo entero, y cada acto de misericordia brotará del amor de Dios del que estarán colmadas. Este gran atributo de Dios, tratarán de asimilarlo y vivir de él, y procurarán que los demás lo conozcan y tengan confianza en la bondad de Dios” (Diario, 664).

“Vi el convento de esta nueva Congregación. Una casa amplia y espaciosa, visité cada cuarto uno tras otro; vi que la Divina providencia había provisto cada lugar de todo lo que era necesario (...).
Durante la Santa Misa me vino la luz y una profunda comprensión de toda esta obra y en mi alma no quedó ni una sombra de duda. El Señor me ha hecho conocer su voluntad en tres aspectos, pero constituían una sola cosa.
El primero: donde las almas apartadas del mundo arderán como víctimas ante el trono de Dios y pedirán misericordia para el mundo entero... Implorarán bendiciones para los sacerdotes y, a través de su oración, prepararán al mundo para la venida final de Jesús.
El segundo: la oración unida con las obras de misericordia. De modo especial protegerán del mal a las almas de los niños. La oración y el obra de misericordia encierran en sí todo lo que aquellas almas deben hacer. (...) en este mundo lleno de egoísmo, se empeñarán en despertar el amor y la misericordia de Jesús.
El tercero: la oración y la actitud caritativa no ilgada por ningún voto, pero por practicarlas participarán de todos los méritos y privilegios de la Comunidat. A este grupo pueden pertenecer todas las personas que viven en el mundo.
El miembro de este grupo debe cumplir una obra de misericordia al día. Por lo menos, pero pueden ser más, porque cada uno puede cumplirlas fácilmente, incluso el más pobre, ya que es triple el modo de hacer una obra  de misericordia;
primera: la palabra misericordiosa, perdonando y consolando;
segundo: cuando no es posible con la palabra, entonces rezando y esto también es una obra de misericordia;
tercero: las obras de misericordia. Y cuando llegue el último día, seremos juzgados de esto y según esto recibiremos la sentencia eterna” (Diario, 1154-1158).

 

 

MÁS ADELANTE >> El Beato Michal Sopocko - el director espiritual de Santa Faustina

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